Rejuvenecimiento facial mínimamente invasivo

Para nuestro tratamiento de rejuvenecimiento facial utilizamos los hilos tensores para mantener la cara libre de arrugas.y reposicionar los tejidos que han caído.
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Como hemos explicado anteriormente, gracias a los hilos tensores logramos tratar distintas áreas faciales, como las mejillas caídas, el contorno mandibular, elevar las cejas, ajustar la simetría en cejas y cara y servir de soporte de la piel del cuello.

Existen dos tipos de hilos tensores: Los hilos barbados y los hilos permanentes. Para indicaciones estéticas, se utilizan los llamados hilos barbados o anchorage, que pueden ser permanentes o reabsorbibles, según decida el médico en cada caso. Los hilos permanentes son de propileno y los reabsorbibles de dioxanona; estos últimos se deshacen y se integran en el tejido, de modo que desaparecen con el tiempo.

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En su mayoría, la operación se realiza en niños de edades comprendidas entre cuatro y catorce años. A los cuatro años las orejas casi han finalizado su crecimiento, y la cirugía precoz hará que el niño tenga que aguantar menos bromas y ridiculizaciones. La otoplastia en los adultos también es posible, y generalmente en personas mayores no hay riesgos adicionales.

Estos hilos van provistos de unas prolongaciones, gracias a las cuales quedan agarrados a los tejidos donde se insertan y se mantienen en el lugar donde se colocan, sin que haya cicatrices visibles. Para introducirlos, el cirujano hace una pequeña incisión y los hace avanzar a través del tejido graso de la zona facial que desea tratar, siguiendo unas líneas que ha dibujado previamente en la piel.

Un procedimiento estándar implica colocar entre 4 y 6 hilos en cada zona, mediante inyección de anestesia local, aunque en algunos pacientes se utiliza sedación profunda o ambas cosas. Habitualmente, una sola intervención es suficiente, pero en casos en que es necesaria otra inserción de hilos y es recomendable esperar un par de meses.

Una vez intervenido, el paciente no precisa hospitalización; sólo permanece una o dos horas en observación antes de irse a su casa. Sin embargo, como ocurre tras cualquier procedimiento quirúrgico, pueden aparecer algunos efectos secundarios: el paciente puede notar entumecimiento o un ligero dolor, que se trata con analgésicos, y presentar hematomas, que se pueden tratar con cremas antiedematosas. Los expertos recomiendan aplicar frío sobre la zona intervenida.

Habitualmente, el paciente puede regresar a su vida normal en unos pocos días (una semana como máximo), pero siguiendo unas indicaciones especiales que le dará su médico. En cuanto a la duración de los efectos de esta cirugía rejuvenecedora, depende de la edad, la genética de cada persona o del estilo de vida, así como del número de hilos implantados y de la técnica empleada. La mínima duración garantizada es de 5 años y la máxima, aproximadamente, de 10 años.

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